23-06-2006 07:00:00 | Categoria: 02. Partido
El problema de la vivienda en nuestro país ha alcanzado unas dimensiones tales que amenaza con erosionar los mismos fundamentos de la democracia. Miles de ciudadanos, la mayoría de ellos jóvenes, no pueden desarrollar una vida normal, no pueden organizar su existencia ni un futuro medianamente digno, ni mucho menos participar como tales ciudadanos en la esfera pública; porque no tienen acceso a un derecho tan elemental como el de disponer de un hogar, un derecho constitucionalmente reconocido de manera tan inequívoca como se incumple en la práctica.
La condena de toda una vida laboral, y más, atenazado por una hipoteca; elevación de precios hasta el delirio; inexistencia de viviendas de alquiler accesibles; apartamentos minúsculos vendidos como si fuesen de lujo... Y del otro lado: millones y millones de beneficios para los especuladores inmobiliarios, con la colaboración de los poderes públicos, en especial de los ayuntamientos; miles de viviendas vacías; el mayor volumen de construcción de Europa; corrupción económica y política. Todo ello, unido a la creciente precariedad laboral, dibuja un panorama desolador ante el que la izquierda, y en general la ciudadanía, no pueden permanecer impasibles.
La reivindicación del derecho a la vivienda requiere de una sublevación ciudadana en contra de las mafias urbanísticas y de sus cómplices en los poderes públicos. De manera espontánea, centenares de jóvenes y no tan jóvenes están empezando a protestar en las calles de diferentes ciudades españolas. El PCE les apoya de forma inequívoca.
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